Jorge anton

Jorge anton

Foto: Tristan Colangelo | unsplash.com

Vivimos en una sociedad jerarquizada, acostumbrados a que la persona que manda (el jefe, el director, el padre…) es quien hace de líder, sin embargo el liderazgo no tiene que ver con la posición jerárquica que se ocupa: una persona puede ser el/la jefe/a de un grupo y no ser su líder y, al contrario,puede ser su líder sin ser el/la jefe/a.

El líder, sin disponer necesariamente de esta autoridad jerárquica, tiene también capacidad de decidir la actuación del grupo en base a la influencia que ejerce, que viene determinada por la autoridad moral que ejerce sobre el resto del equipo.

En un entorno como el que queremos crear en la ESS, de asunción de responsabilidades compartidas, decisiones conjuntas, cooperación y autonomía personal, deberemos aprovechar la existencia de líderes naturales para el desarrollo de nuestra entidad/idea de negocio.A la vez ir asumiendo cada persona nuestra proporción de responsabilidad y aumentando nuestra capacidad de liderazgo para que este pueda ser compartido por todos los miembros del grupo. Sólo así nos sentiremos verdaderamente participes de las decisiones colectivas, asumiendo como propios errores y aciertos, y nos sentiremos realizados en nuestro trabajo diario.

Foto: Chun Yeung Lam | unsplash.com

Cada año cientos de empresas deben cerrar, mientras que sólo algunas pocas sobreviven a los primeros tres años de vida y una cantidad mínima supera los cinco años en el mercado. No existe una fórmula mágica, ni siquiera un patrón único que garantice el éxito en los negocios. Sin embargo, hay ciertas etapas que todo emprendimiento debe realizar para lograr rentabilidad y ser sostenible.

Foto: Mike Newbry | unsplash.com

El modelo Canvas de Alexander Osterwalder aporta una herramienta facilitadora de análisis que provee de una visión rápida, sencilla y global de una idea de negocio.La metodología consiste en el desarrollo de nueve módulos, todos ellos interrelacionados, que explican la forma de operar de la empresa para generar ingresos, aunque antes de iniciar hemos de tener claro su objetivo. Para ello, habrá que definir con precisión qué se pretende conseguir con el modelo de emprendimiento, así como cualquier aspecto clave relacionado con el propósito del proyecto.

Foto: Neil Godding | unsplash.com

Entrevistamos a Joana Siro Calderón, emprendedora colombiana desde los 14 años.

Foto: Felipe Furtado | unsplash.com

El Plan de Empresa se puede estructurar en cinco capítulos: datos básicos del proyecto, promotores del proyecto, Plan de Marketing, Plan de Recursos Humanos y Plan Económico financiero

Foto: Mike Newbry | unsplash.com

Una vez hemos definido qué es el posicionamiento estratégico, tenemos que tratar de evaluar qué tipo de posicionamiento es el más adecuado para nuestra empresa. Es fundamental analizar previamente nuestro: producto o servicio, público objetivo, recursos disponibles, competidores y el tipo de mercado, amenazas (productos sustitutivos, nuevos competidores, cambios posibles en el mercado)

Pero, ¿por qué este análisis? Como ya he comentado anteriormente, el posicionamiento estratégico supone luchar por “el hueco” en las mentes de los consumidores, significa posicionar tu marca/servicio/producto frente a la competencia y al mercado. Es la llamada “batalla por las mentes” donde la percepción es lo más importante.